Mercè Conangla Marín. @EcoEmocional

El verano llega a su final. Algunos de nosotros hemos tenido el privilegio de detener nuestra actividad y gozar de conocidos o nuevos paisajes. Un paréntesis ante lo que nos espera este otoño. Los medios de comunicación nos recuerdan que “se acabó la época de la abundancia”.

Ante este panorama tan incierto, plagado de retos económicos, medioambientales, políticos, laborales, familiares… ¿Con qué emociones nos conectamos? ¿Son emociones que promueven el bienestar y equilibrio emocional o bien son emociones que nos desequilibran y bloquean, generando sufrimiento?  Lo que sentimos acaba moviéndonos a actuar y tomar decisiones en uno u otro sentido. Si nos dejamos llevar por la angustia, por la ecoansiedad, por la impotencia, la frustración, el miedo, o la ira, nuestras acciones impactaran negativamente en el clima emocional global.

Por ello, es muy importante aprender a conectarnos con aquellas emociones que nos permitan vivir de forma más sana y humana. Es momento de tomar las riendas y decidir: ¿Quiero ser parte de la solución o del problema? ¿Qué puedo hacer yo en mi pequeño ámbito de influencia para generar más salud, armonía y bienestar?

Y aquí la respuesta está clara: Orientarnos a la bondad, aplicar este valor en todas y cada una de las decisiones y acciones que realizamos desde el momento en que nos levantamos.

La bondad es abundancia, no disminuye por más que la regalemos y es un buen indicador de sentido que puede salvarnos del caos y la violencia. Contiene un cóctel de valores formado por diez poderosos ingredientes: ecobondad – diversidad -ternura -compasión -gratitud- paz – humildad – amabilidad – generosidad – belleza.

Todos llevamos en nuestro interior la semilla de la bondad. Pero esta semilla necesita disponer de un terreno adecuado y de recursos para que pueda crecer y florecer en nuestra vida. Cuando no es así, su territorio es ocupado por las semillas de la violencia y el mal que se enraízan en cualquier parte sin más condiciones que la ausencia de bondad.

En Fundació Ecologia Emocional, y desde el Institut Bondat en Acció, os proponemos en nuestra Escuela de Bondad, ser activistas de este valor, darle espacio en vuestras vidas, sembrarla a vuestro alrededor y hacerla visible.

Recordad: personas pequeñas en lugares pequeños, con acciones aparentemente pequeñas podemos cambiar a mejor el mundo.

Referencia del libro: Bondad en Acción, de Mercè Conangla y Jaume Soler, cocreadores del modelo y la Fundación Ecología Emocional.

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