Un 73% de los encuestados afirma sentir, al menos, un estado emocional negativo como el enojo o la tristeza

El Instituto de Investigación en Ecología Emocional de la Fundación Ecología Emocional analiza los sentimientos de 877 personas después de las elecciones generales y la sentencia del “Proces”.

Impotencia, seguida de enojo, esperanza y tristeza. Estas son las cuatro emociones predominantes entre los catalanes ante la situación política actual que vive Cataluña, según una encuesta realizada por la Fundación Ecología Emocional (www.fundacioecologiaemocional.org). La encuesta, elaborada el noviembre pasado por el Instituto de Investigación en Ecología Emocional de la Fundación, a través de diferentes redes sociales, se ha realizado a 877 personas (70,8% de género femenino y el 29% masculino), después de las elecciones generales del 10 de noviembre -los segundos comicios estatales después del 28 de abril- y las movilizaciones ciudadanas vinculadas con la sentencia del juicio del “Proceso”.

La investigación revela que un 20% de los encuestados (526) dice sentirse impotente ante la situación política actual, mientras que un 13,6% (359) asegura estar esperanzado, un 13,4% (352) reconoce que tiene enojo o ira y un 12,8% (336 personas) afirma estar triste. A muy poca distancia -un 12,2%; 320 personas-, los participantes apuntan sentir frustración.

Un 9% dice estar desanimado y un 6,1% confesa haber sentido miedo. En el impacto emocional positivo, merece la pena destacar que un 6,6% siente confianza ante los acontecimientos, un 5,9% se describe ilusionado y solo un 0,5% asegura sentir- se alegre.

Por lugar de residencia, un 93% de los usuarios vive en Cataluña, mientras que un 7% vive fuera. Por edades, un 54% tiene entre 46 y 65 años, un 27% entre 30 y 45 años, un 10% menos de 30 y un 9% más de 65 años.

La segunda encuesta desde 2017

Esta es la segunda encuesta que el Instituto de Investigación impulsa para conocer los impactos emocionales que genera la situación política en Cataluña. La primera la hizo hace dos años, en noviembre de 2017, después de la celebración del referéndum del 1 de octubre.

La impotencia se mantiene como impacto emocional predominante con muy poca diferencia entre las dos encuestas. Ha crecido la esperanza y ha disminuido el enojo. Pero este 2019 bajan de manera destacable impactos emocionales positivos como son la confianza, la ilusión y la alegría. Y como contrapartida, crecen la frustración (un 4,4%) y la tristeza (un 1,2%) desde hace dos años. El impacto emocional del miedo disminuye un 1,3%.

Este 2019, el 73% de los participantes declaran sentir, al menos, un impacto emocional negativo, mientras que hace dos años era el 69%.

Qué y como nos sentimos?

Cuál es tu impacto emocional ante la situación sociopolítica actual en Cataluña? o Qué emociones predominan? han sido algunas de las preguntas planteadas. Los encuestados podían marca un máximo de 3 emociones de las 10 propuestas. “Estamos acostumbrados a preguntar sobre el que pensamos, pero no sobre el que sentimos, y esto es muy importante por salud física y emocional de las personas”, subraya la presidenta de la Fundación Ecología Emocional, la psicóloga Mercè Conangla. La experta en ecología emocional destaca que “des 2017 el sentimiento que predomina es el de la impotencia. es bastante incapacitante porque tiene que ver con una valoración mental que la persona no tiene control del que sucede y que poco puede hacer personalmente para mejorar la situación”, advierte. “Desde este afecto, hay personas que llegan a cierta pasividad:” si no tengo control, para qué movilizarme?”, piensan muchos”, reflexiona la psicóloga.

Dentro del ranking de las emociones, un 12% el ocupa la frustración (que el 2017 era de un 7,8%). “Es una emoción que tiene que ver con las expectativas incomplertes y que acaba llevándote al enojo, o bien, a la tristeza”, razona. “Hay que entender el enojo -prosigue, Conangla- como una emoción que nos indica que quién la sufre ve obstáculos en el camino del que querría conseguir. Esta emoción aumenta el nivel de energía para luchar y si la persona no tiene un buen autocontrol de sus emociones puede ser el desencadenamiento de conductas agresivas o violentas “, alerta.

La tristeza que aparece “nos explica que hay personas que viven la situación política actual como una pérdida: pérdida de ilusiones, del sentido de todo o afectaciones de sus relaciones personales, pérdida para ver lejos o improbable el objetivo que persiguen”, analiza Conangla. Baja ligeramente el nivel de miedo en cuanto a los resultados de noviembre de 2017. “Posiblemente porque el escenario que en aquellos momentos era desconocido, ahora ya se ha manifestado. Todo el que ha pasado hace que la gente sepa ya cuáles son las consecuencias posibles. Cuando hay conocimiento, baja la incertidumbre y entran en el escenario emociones de otra gamma, como ha pasado en este caso”, concluye.

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